Hoy no ha sido el mejor de los días… Darte cuenta de que quizá te esperan largos días con una única acompañante, la soledad, es algo que le quita la tranquilidad a cualquiera. Lloro en mi habitación dándome cuenta que mi vida se reduce a esperar a que el tiempo corra, rogando porque otros tomen las decisiones correctas en sus vidas y yo, como tengo la mitad de las cosas que tenía que hacer hechas, sencillamente observo. Y espero con un corazón esperanzado. Pero aún así, la soledad me abate, me molesta, me intranquiliza. Duele ya no tener con quien hablar a todas horas sin importar la cuestión. Duele más aún sentir que fuiste más un borrón y cuenta nueva, y que de la nada desaparece todo rastro de tu presencia en su vida solo porque entran otros que se aseguran de que sea así. Increíble pero cierto, ya no quedan fotos ni mensajes que den testimonio de tanto tiempo de amistad y cariño. Y todo a causa de un tercero. Sin embargo el vacío es lo más difícil. De repente nada es lo mismo. Aún sabiendo que faltan muchas cosas por vivir, nada es suficiente. Quizá sea yo, o quizá mi entorno. Yo nunca me he sentido muy a gusto con este lugar, pero en días como hoy se hace insoportable. La lágrimas salen sin frenos solo con pensar que aún no se vislumbra una salida. O un respiro. O algo diferente. O alguien. Solo quiero algo que me sorprenda, que me deje sin aliento. ¿Será mucho pedir?
Monday, August 15, 2011
Sunday, August 14, 2011
Nothing will change.
She kept having the same dreams and illusions that would only die in vain and end in disappointment. Flashbacks of the past, the good and the bad, were all that could cross her mind those days. That night had been a spark of hope in her heart. For her to hold on once again to that which she felt that still was hers. The first kiss of that night felt as if it was their very first, with all the power of two hearts bonded together. There was no other world but theirs that night, in which despite all of the things that had been said and done, despite the heartbreak, something felt right. It felt good. The next morning was different. Reality kicks in just as hard as a knife through your chest. There it was, the lying, the indifference. Her heart craving for something that is probably gone forever. Hope starts to die fast once disappointment takes place. And whereas in her heart she has that wish to have him back for herself, to be his first and only, her mind already knows what is really going on. Because her mind uncovers every lie he tells her, her mind knows that he has made a new life where there is no room for her, she knows that, all that is left for her is being the other woman, if anything, and being used as a toy just for pleasing. She knows it all, but her heart won’t listen. There is still hope, little, but still there.
Thursday, August 11, 2011
El truquillo del perdón
“Perdonar nos hace libres.” “Todo es más fácil cuando logras perdonar.” “No perdonar solo te quita el sueño a ti, no al otro.” Sí, esa y mil y un otras frases más que escucho últimamente por todos lados, como si fuesen cosas del destino, y sencillamente me pregunto: ¿si saben que tengo que perdonar, por qué sencillamente no me dicen cómo hacerlo? Así es. No es que tenga no tenga la intención, nadie más que yo sabe las ganas que tengo de sencillamente hacer de cuenta que nada pasó y seguir adelante como si nada hubiese sido distinto en estos últimos dos años. Pero no es tan sencillo. Primero, es imposible negar el pasado, a pesar de los errores que cometes, y dos, es imposible obviar el presente, sabiendo que no eres la misma ante los ojos de nadie. En mi mente ya los hechos están aceptados, y hasta cierto punto, sí, he logrado llegar al perdón. Más que ira siento pena por aquellos que me han hecho algún daño, porque no conocen nada mejor o porque sencillamente no son capaces de salir de la burbuja de la mediocridad y entender que sus acciones conllevan consecuencias sobre ellos y sobre otros. Pero la vida está llena de gente, y de alguna manera u otra cada una aprende su lección. Más difícil que perdonar a aquel que me lastima, es perdonarme a mí misma. Sí, a mí, que no soy perfecta ni santa, y que así como fría calculadora supe desde hace tiempo que la situación no era la adecuada, debí ver todo lo sucedido venir. Las señales estaban ahí desde el principio, y decidí ignorarlas. La desilusión ya no recae en los otros por lo que han hecho, sino en mí, por saber que iba por un mal camino y quedarme en él. Me desilusioné a mí misma por dejar que todo llegara tan lejos hasta salirse de control. Aunque si hay algo que aprendí, es a no conformarme con lo primero que surja. Todo sucedió demasiado rápido, y no me molesté en evaluar si las circunstancias eran adecuadas para mí o no. Y aunque a mitad de camino supe que no lo eran, o quizá antes, el orgullo no me permitió salir a tiempo. Pero bueno, definitivamente soy de aquellas que no aunque le advierten de la piedra no es hasta que choca que entiende las cosas. Eventualmente haré las paces con mis errores. No guardo rencor hacia los otros, pero sí hacia mí misma, y solo espero que el tiempo me ayude a sanar esa herida que yo misma zanjé.
Wednesday, August 10, 2011
El peligro de la comodidad
Hace un mes nunca pensé que estaría en esta posición. La comodidad es en definitiva un asunto curioso. Nos mantiene contentos, nos da tranquilidad, es la constancia de que todo está bien. Pero también esa misma comodidad nos hace mediocres, nos estanca, limita nuestras capacidades, y lo más importante, nos hace perder la curiosidad. La comodidad nos hace ser tristes criaturas inmóviles. Hace un mes quizá no hubiese dicho esto ni en sueños, pero no es hasta que te arrebatan todo lo conocido que te das cuenta de todo lo que estabas dejando de hacer, y sobretodo, dejando de ser. Quizá lo más aterrador es salir de esa zona de confort, bueno, quizá no, seguro lo es, pero es lo más necesario para madurar y crecer como personas. Duele, y trae consigo una soledad inmensa, pero en el fondo, hay que confiar en que es para bien, porque lo es. Porque aquellos que sencillamente se vuelven una comodidad realmente no pertenecen en tu vida, solo son etapas a quemar. Hoy me paro consciente de que ya nada es lo mismo. De que aquellos en los que confié una vez no fueron más que pantallas para yo aprender a calificar a las personas. De que aún me quedaban y me quedan mil y un cosas por vivir, desde desmayarme en un sitio público hasta atreverme a dirigirle la palabra a aquella persona que tanto me interesa. De repente soy una bebé de nuevo aprendiendo a caminar, solo que estos pasos son distintos. Mi cuerpo se mueve sí, y bastante, pero mi mente, y más que mi mente, mi corazón, se recogen aterrados a correr un nuevo riesgo. Por eso cada paso va precedido por tanto análisis y tanteo. Es un doloroso proceso, ése de actuar acorde a tus principios y a todo lo que prometiste a pesar de que todo lo que quieres hacer es huir y correr a otro lado. Enfrentar al mundo no es fácil, nadie dijo que lo sería. Pero acomodarnos es un retroceso, es necesario entender que a veces el dolor es el camino correcto. Sólo logrando hacer las paces con esto podemos sacar el mayor provecho a las experiencias. Por eso en el fondo, se que a pesar de todo el dolor y la soledad que me azota más de la mitad del tiempo, se que voy en el camino correcto, camino a ser quien quiero ser, sin conformarme con la mediocridad de una realidad cómoda.
Tuesday, August 9, 2011
Un desmayo que ilumina todo
De repente todo queda en blanco. Todo se vuelve como un sueño. Encuentras la paz, hasta que un chorro de agua fría te hace despertar y ver la cruda realidad. Todo el movimiento, lo rápido que pasan las cosas. Y ahí analizas que tocaste fondo. Empiezas a ver finalmente las cosas más claras, cómo llegaste hasta donde estás, porqué, y para qué. Basta con sufrir un desmayo que ilumine todo. Comprendes, que sin importar todo el tiempo que entregas la gente te desilusiona. Que esa desilusión se vuelve en el motor que te mueve a hacer nuevas cosas, a ser mejor. Te das cuenta de que aunque algunos significaron el mundo para ti, para ellos no significaste nada, sencillamente fuiste un momento, y no hay nada que puedas hacer al respecto. Excepto crecer. Crecer y demostrar cómo siempre puedes ser mejor. Deja de molestarte en que el otro mejore, ya que si no es su deseo, no puedes controlarlo. No gastes tu energía creyendo con todo tu corazón en una persona que nunca demostró iniciativa o cambio. Pero al mismo tiempo, hazlo. No te conviertas en egoísta, no subas la defensiva, porque te perderás de los mejores momentos. Y a pesar de arriesgarte a la desilusión, de esas que duelen aún en lo más hondo, entrégalo todo, porque nunca sabes el impacto que puedas tener en alguien más. Aún cuando a la persona que impactes para ti no haya sido tan relevante, y la que sí fue relevante a fin de cuentas pueda desecharte como un trozo de papel, siempre es mejor darlo todo. Primero, porque sabes que fuiste todo lo que pudiste ser, y que no quedó nada de por medio, y segundo, porque así siempre dejas un camino abierto, y quién sabe, quizá algún día una de esas personas pueda sorprenderte.
Friday, July 29, 2011
Red wine on your lips
“Can I have a glass of wine?” “Of course”, said the waitress, “Here you go.”
She held the glass, took a deep breath and took a first sip peacefully, slowly. Feeling how the wine touched her lips, she closed her eyes and let a new wave overcome her. Somehow that boldness that characterized her on previous years was back, all of a sudden. New sensations were on their way. Everything was the same yet so damn different. Music crawled up through her veins and she felt a sudden urge to move, as if she had never done before. For the first time, she danced. Her hips moved gracefully from side to side, her arms raised and then, she smiled. Everything could be wrong but it all felt right. Spotting, caressing someone that wanted her. It could have not been her but suddenly it was all she was. The moment took over control, and she finally let go. That was the first night when she realized, life feels so much better with red wine on your lips.
Canta, vive, y no dejes de hacer

"Es mejor cantar mal que no cantar absolutamente nada." Decía el artículo con el que se había encontrado en la web hacía unos días. Supuso que se trataba de una especie de paralelismo entre la música y la vida, algo así como "es mejor ser parte de la acción que dejar que todo suceda ante sus ojos". Quizá era eso, sí. Pero quizá era sencillamente la esencia del momento, es probable que sencillamente el autor de aquella pieza que ella leía se refiriera meramente al canto. Y pues, esa misma tarde, ella se dio cuenta de que, sea vivir o no vivir, cantar o no cantar, es mejor hacerlo que dejar de hacer. Aunque no guste la canción, aunque no guste el momento, es mejor meterse de lleno que dejarlo pasar ante los ojos. Quién sabe, quizá la voz que salga al emitir la primera nota sea sorprendente y maravillosa, o las risas y el amor que sientas en el momento sean sobrecogedores, y sobretodo es posible descubrir otras personas. Personas que, en el fondo, sean iguales a tí, y que, al final, también aprecien un mismo momento.
Thursday, July 28, 2011
Una nueva filosofia
Respira. Toma conciencia de tu respiración. Toma conciencia de tu cuerpo. De que cada célula de tu cuerpo está viviendo el momento presente. Entrégate a vivir el mundo como un niño pequeño. Descubre cada detalle, cada escenario, cada bocanada de aire, como si fuera la primera vez. Seguramente te sorprenderás con los resultados. Viendo cada cosa por lo que es, aceptándola, apreciándola, sentirás como tú mismo eres amado por tu entorno. Da la cara a la vida, a tu momento presente, y no permitas que tu mente divague en el pasado, pues solo estancarás tu persona, y que tampoco divague en el futuro, porque no comprenderás lo que te entrega el momento de ahora.
Palabras o silencios?
“Te amo.” Dijo él, sin mirarla a los ojos, con una voz serena que ocultaba las numerosas veces que había ensayado esa frase, con otras mil mujeres. Ella prefirió no reaccionar y hacer como si no escuchó nada, pues era una señal de pánico y una alerta, una advertencia de que quizá él y ella no compartirían los mismos principios. Y seguramente así era, aunque ella siempre fue de las personas que prefería chocar con la piedra en vez de hacer caso a los avisos. Claro, quedó algo aprendido, como pasa con todo lo vivido. Ya las palabras significan cada día un poco menos. Ella, que vivía de palabras, aprende a vivir a base de silencios. Más que un “te amo”, resulta mejor una mirada, una sonrisa, un beso. Porque a fin de cuentas, muchos hablan sin sentir y otros sienten sin hablar, y nadie nota la diferencia en ello.
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